Hubo un Huaral distinto.
Un Huaral de calles tranquilas, acequias abiertas, antiguas haciendas, pequeños comercios y vecinos que prácticamente se conocían todos.
En aquel Huaral de otros tiempos aparecieron también unos hombres que habían recorrido miles de kilómetros dejando atrás su tierra, su familia y buena parte de su mundo.
Eran los inmigrantes chinos.
Llegaron al Perú desde mediados del siglo XIX, como parte de una corriente migratoria que llevó a miles de ciudadanos chinos hacia las haciendas, plantaciones y otros centros de trabajo de la costa peruana.
Algunos de ellos terminaron llegando al valle de Chancay-Huaral.
Y aquí comenzaron otra vida.
🕰️ CUANDO HUARAL TODAVÍA ERA UN PEQUEÑO PUEBLO
Los antiguos huaralinos contaban que algunos inmigrantes chinos realizaron inicialmente trabajos muy sacrificados.
Hubo quienes fueron trabajadores agrícolas, mandaderos y hasta “aguadores”.
Estos últimos recorrían el pueblo cargando sobre los hombros un palo largo, del cual colgaban recipientes en ambos extremos. Allí transportaban el agua que recogían de las antiguas acequias.
Era trabajo duro.
Pero poco a poco comenzaron a surgir también pequeños comerciantes.
Algunos instalaron sus negocios en lugares que terminarían convirtiéndose en parte fundamental del comercio huaralino: la calle 28 de Julio y nuestra histórica Calle Derecha.
Vendían abarrotes, herramientas e insumos para los agricultores.
Otros cultivaban verduras y hortalizas.
Y algunos encontraron en la cocina y el comercio de carne de cerdo una actividad que terminaría conquistando a generaciones enteras.
🐷 AQUELLAS ANTIGUAS CARNICERÍAS...
Los huaralinos mayores todavía pueden recordar sus productos.
Las salchichitas amarillas.
El chicharrón de prensa.
Los rellenos preparados con sangre de cerdo, hierbabuena, cebolla china y ají amarillo.
Los embutidos.
Los chicharrones.
Y aquella manteca de chancho que era indispensable en las cocinas de nuestros abuelos.
Eran épocas diferentes.
Todavía no se había generalizado el uso del aceite como hoy.
Tampoco era la época del ajinomoto.
En aquellas cocinas reinaba el ajo.
Y precisamente entre aquellos comerciantes hubo uno cuyo nombre quedó grabado en la memoria de muchos:
el “Chino Felipe”.
❤️ “HIJO, ANDA DONDE EL CHINO FELIPE…”
Hay recuerdos que parecen pequeños hasta que pasan los años y comprendemos cuánto significaban.
Doña María Eusebia Carmelo Martínez, conocida cariñosamente en Huaral como la señora Chebita, acostumbraba entregar dos soles cincuenta a uno de sus hijos antes de ir al colegio.
La indicación era sencilla:
“Cuando regreses en la tarde, vas donde el Chino Felipe y compras hueso de chancho”.
La carnicería de Felipe Tang estaba en la calle 28 de Julio, cerca del mercado y junto a otros establecimientos de comerciantes chinos.
Con aquellos huesos, la señora Chebita preparaba una enorme olla de sopa con fideos gruesos.
Había que alimentar a nueve hermanos.
Y cuando llegaba el invierno huaralino, aquella sopa caliente era una verdadera bendición.
Quizá entonces parecía simplemente la comida de cualquier día.
Hoy es un recuerdo familiar que vale muchísimo más que aquellos dos soles cincuenta.
🥢 ¿QUIÉN RECUERDA EL CHIFA “EL TRIUNFO”?
Y si hablamos de la presencia china en el antiguo Huaral, inevitablemente aparece otro nombre:
EL TRIUNFO.
Uno de aquellos primeros chifas que funcionó en la tradicional Calle Derecha.
Su entrada era inolvidable.
Tenía dos puertas parecidas a las que aparecían en las películas del lejano oeste. Uno las empujaba para entrar y, detrás, volvían a cerrarse.
Entonces ocurría algo maravilloso:
aparecía ese olorcito inconfundible a chifa.
Adentro estaban los reservados para las familias y las mesas donde generaciones de huaralinos descubrieron nuevos sabores.
Chancho con tamarindo y arroz blanco.
Sopa wantán.
Sopa de pato con verduras.
Tallarín saltado con chancho o gallina.
Arroz chaufa.
Sabores chinos que con el paso de las décadas terminaron siendo también profundamente peruanos y huaralinos.
Porque si existe una pregunta difícil de responder negativamente en nuestra tierra es esta:
¿Qué huaralino no es chifero?
🇨🇳 ELLOS TAMBIÉN AYUDARON A LEVANTAR HUARAL
Pero reducir la historia de la inmigración china a la gastronomía sería injusto.
Su aporte también estuvo en el comercio, la agricultura, el trabajo y la organización social.
Los testimonios de antiguos vecinos recuerdan incluso la contribución de comerciantes chinos durante la construcción del primer edificio de la Municipalidad Distrital de Huaral.
Mientras nuestro pueblo crecía, ellos crecían junto a él.
Así fueron apareciendo y consolidándose familias cuyos apellidos terminaron siendo familiares para los huaralinos:
Tay, Yep, Tang, Lay, Chong, Kim, Wong, Lao, Chang, entre muchos otros que seguramente permanecen en la memoria de nuestros vecinos.
Los primeros habían llegado como inmigrantes.
Sus hijos nacieron o crecieron aquí.
Luego llegaron los nietos.
Y después los bisnietos.
Hasta que China quedó como la tierra de los antepasados y Huaral se convirtió definitivamente en casa.
🏮 LAS SOCIEDADES CHINAS DEL ANTIGUO HUARAL
La presencia de esta comunidad llegó a ser tan importante que existieron distintas organizaciones chinas en nuestra ciudad.
Una de ellas fue la Sociedad Chi Kuon Tong, ubicada en la parte alta de la Calle Derecha, frente a lo que muchos recuerdan como la antigua Panadería Estrella.
También existió la Sociedad Kuo Ming Tang, en la calle Luis Colán.
El tiempo pasó.
Los fundadores envejecieron.
Muchos fallecieron.
Algunas instituciones desaparecieron y otras perdieron la intensa actividad que tuvieron durante sus mejores épocas.
Pero una organización permanece como testimonio de esa herencia: la Sociedad de Beneficencia Asiática, ubicada en la Calle Derecha, cerca del puente.
🎆 CUANDO LOS CHINOS HACÍAN TEMBLAR LA CALLE DERECHA
Y aquí aparece uno de los recuerdos más hermosos.
Las Navidades y los Años Nuevos.
Cuando se acercaban las doce de la noche, la colonia china comenzaba su celebración.
Primero una bombarda.
Después otra.
Y de pronto parecía que todo Huaral despertaba.
Cohetes, cohetones y cuetecillos explotaban mientras los fuegos artificiales pintaban de colores el cielo huaralino.
La Calle Derecha quedaba cubierta por una nube de humo con aquel inconfundible olor a pólvora.
Cuando terminaba el estruendo aparecían los muchachos.
Buscaban las sartas y los cohetes que no habían explotado para llevárselos y continuar con sus travesuras.
Éramos los “mataperros” de aquellos tiempos.
No había celulares.
No existían las redes sociales.
Las diversiones eran otras.
Y el barrio era nuestro mundo.
🥹 HOY QUEDAN LOS RECUERDOS
Pasaron los años.
Huaral creció.
Las acequias fueron desapareciendo de las calles.
Las antiguas casas cambiaron.
Cerraron algunos negocios.
Desaparecieron aquellas carnicerías.
Ya no está la carnicería del recordado Chino Felipe como la conocieron nuestros padres y abuelos.
Tampoco existen muchos de aquellos lugares donde alguna vez se encontraron dos culturas.
Pero algo quedó.
Quedaron las familias.
Quedaron los apellidos.
Quedaron las recetas.
Quedaron los negocios heredados de generación en generación.
Quedó el arroz chaufa.
Quedó el tallarín saltado.
Quedó el recuerdo de aquellas Navidades con olor a pólvora.
Quedaron las historias que todavía cuentan nuestros padres y abuelos.
Y, sobre todo, quedaron raíces profundamente huaralinas.
Aquellos inmigrantes llegaron desde el otro lado del mundo sin imaginar que sus hijos, nietos y bisnietos llamarían a esta tierra su hogar.
Trabajaron.
Sufrieron.
Emprendieron.
Formaron familias.
Ayudaron a mover el comercio.
Compartieron su gastronomía.
Y contribuyeron, desde su propio esfuerzo, a construir el Huaral que conocemos.
Por eso, cuando caminemos nuevamente por la Calle Derecha o la calle 28 de Julio, quizá deberíamos detenernos un instante y mirar sus antiguas construcciones.
Porque detrás de algunas puertas todavía parece esconderse una historia.
La historia de aquellos hombres que llegaron desde China buscando un futuro...
y terminaron convirtiéndose también en huaralinos.
📸 HUARALINOS, AYÚDENNOS A RECONSTRUIR ESTA HISTORIA.
¿Recuerdas al Chino Felipe? ¿Comiste alguna vez en el chifa El Triunfo? ¿Conociste alguna de las antiguas carnicerías o sociedades chinas de Huaral?
Cuéntanos tu recuerdo en los comentarios.
Y si conservas una fotografía antigua de la colonia china, la Calle Derecha, sus negocios o alguna de estas familias, compártela.
Porque cuando nuestros abuelos se van, muchas historias se van con ellos.
Rescatarlas y contarlas también es una manera de conservar la memoria de Huaral.





No hay comentarios:
Publicar un comentario
http://www.huaralnoticias.blogspot.com